Aventuras de inversión en mercados emergentes

Perspectiva

Aumenta la tensión en la península de Corea

El mundo observa la península de Corea. Hace tiempo que la situación entre Corea del Norte y Corea del Sur es tensa, pero se ha ido agravando con la retórica y las amenazas cada vez más resonantes de los líderes de Corea del Norte y Estados Unidos.

Este artículo también está disponible en: Inglés, Chino simplificado, Francés, Alemán, Italiano

Cuando el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, amenazó con atacar con misiles la isla de Guam (territorio estadounidense) y lanzó un misil sobre Japón, la situación empeoró todavía más. Corea del Norte lleva más de treinta años desarrollando un programa nuclear y, a pesar de las advertencias de los Estados Unidos y otros países, no ha hecho más que acelerarlo.

Kim y Trump han estado participando en una guerra en Twitter, con creativos insultos por ambas partes. Y, en una exhibición de fuerza, ocho bombarderos de EE. UU. sobrevolaron recientemente la costa de Corea del Norte, que se convirtió así en el punto más septentrional de la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y del Sur que ha volado jamás un avión de combate estadounidense desde que Corea del Norte empezó a hacer pruebas con misiles balísticos y armas nucleares en los años noventa.

Las sanciones contra Corea del Norte aprobadas por unanimidad en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) a principios de agosto de 2017 constituyeron un gran paso en la solución del conflicto por medios diplomáticos. Sin embargo, hay muchas «fugas» en el sistema financiero mundial que podrían seguir permitiéndoles a los norcoreanos transferir dinero a todo el mundo, utilizando por ejemplo Bitcoin y otras criptomonedas para evadir las sanciones.

Los Gobiernos se están encontrando cada vez con más dificultades para imponer sanciones a Corea del Norte, debido a su proximidad con China y a la reticencia de este país (al menos hasta ahora) para aplicar bloqueos drásticos. Yo creo que la ayuda de China es clave para solucionar esta situación.

El comercio entre China y Corea del Norte ha sido importante, pero hasta la fecha China no ha querido mostrar demasiada desaprobación hacia las acciones de Corea del Norte. Como parte de las sanciones de la ONU, China anunció recientemente que impondría una prohición inmediata sobre las importaciones de textiles de Corea del Norte y que limitaría las exportaciones de petróleo a partir de 2018.

Asimismo, anunció la prohibición inmediata de las ventas de gas natural licuado y condensado de petróleo a Corea del Norte. Esto se produjo después de que Pekín suspendiese las importaciones de carbón, mineral de hierro y mariscos procedentes de Corea del Norte, así como otros bienes. Teniendo en cuenta que China representa alrededor del 90% del comercio de Corea del Norte, estas sanciones podrían tener una gran repercusión. Algunos medios de comunicación señalan que China podría ser reticente a suspender completamente los intercambios comerciales por miedo a que un colapso del Gobierno norcoreano desencadene una migración masiva a China. Las sanciones no solo perjudican a los Gobiernos, sino también a los ciudadanos de a pie. Algunos observadores conjeturan que, si se interrumpiesen todas las exportaciones de petróleo de China a Corea del Norte, Rusia podría tomar el relevo.

Observaciones sobre Corea del Norte

En un comentario publicado en el Wall Street Journal en agosto de 2017, el antiguo Secretario de Estado de EE. UU., Henry Kissinger, mencionó que si bien Corea del Norte no había desarrollado un arsenal de misiles balísticos intercontinentales operativo, sus misiles de corto y medio alcance ya suponían una amenaza para países como Vietnam, Corea del Sur y Japón. Por lo tanto, estos países podrían verse alentados a desarrollar sus propias armas nucleares, lo cual no auguraría nada bueno para Asia ni para el resto del mundo. Lo que más preocuparía a China sería el desarrollo en Japón de una fuerza armada capaz de emprender acciones ofensivas.

La información sobre Corea del Norte suele ser escasa, pero a lo largo de los años una serie de desertores norcoreanos han llegado a Corea del Sur y han hablado sobre la situación que imperaba allí. Aunque yo personalmente nunca he estado en Corea del Norte, un médico que conozco estuvo hace poco en Pyongyang y compartió conmigo algunas de sus observaciones. Como experto en cirugía, le pidieron que realizase algunas operaciones muy especializadas y tuvo que dar también instrucciones a médicos norcoreanos. Los médicos que conoció allí lo impresionaron, y parecían vivir bien. Dijo que tenían amplios conocimientos y podían acceder a publicaciones y sitios web extranjeros a través de los cuales obtenían información sobre medicina de todo el mundo.

Los ciudadanos chinos pueden viajar a Corea del Norte en viajes organizados, y un amigo mío de China me contó también sus experiencias allí. Es una persona muy perspicaz y, a pesar de los esfuerzos por impresionarle a él y a su grupo, pudo ver más allá y confirmar que la mayoría de los norcoreanos eran en realidad muy pobres.

A los turistas que viajan a Corea del Norte, incluso a los turistas chinos, los mantienen con rienda corta y deben salir siempre en grupos con un itinerario marcado. Todos los lugares que visitó mi amigo le parecieron increíbles, pero tan pronto como el grupo se iba, las luces se apagaban. Un día le dijo al guía que estaba cansado y que quería quedarse en el hotel, pero el guía le rogó que fuese a la excursión y finalmente él accedió. Se imaginó que quizás, para ahorrar electricidad, desconectaban el suministro del hotel una vez que el grupo lo abandonaba. En el campo, observó que la agricultura era completamente manual y bastante primitiva. Los hombres y las mujeres construían carreteras rompiendo piedras con sus propias manos para obtener conglomerado.

De vez en cuando, se permite a periodistas de otros países echar un vistazo a la vida de Corea del Norte, con lo cual se confirma que las excursiones a Pyongyang están sometidas a un estricto control del Gobierno. Quienes han visitado el país recientemente dicen haberse encontrado con diversas afirmaciones (incluso en carteles visibles) que constatan que Corea del Norte no va a retroceder en sus ambiciones nucleares. Podía verse a niños jugando con misiles de juguete y esculturas de átomos. Y parece ser que hay todo tipo de imágenes de bombas. Incluso un panadero tenía expuesta una tarta en forma de misil vertical para que los visitantes extranjeros pudieran verla. En resumidas cuentas, parece que los norcoreanos no quieren renunciar a su capacidad nuclear, aunque esto los ponga en peligro.

En busca de un conocimiento más profundo sobre el tipo de psique de Corea del Norte, hace poco cogí la novela de Adam Johnson, El Huérfano, galardonada con un premio Pulitzer de ficción en 2013. Ambientada en Corea del Norte, aparentemente el interés de Johnson para escribir el libro nació de su investigación del lenguaje de la propaganda. Muestra un retrato cautivador de la vida en ese país. Aunque se trate de ficción, creo que el libro puede ofrecernos una mejor comprensión de lo que puede estar pasando en Corea del Norte, pues muchas cosas están relacionadas con el adoctrinamiento y la propaganda constante que han formado un culto en torno a la dinastía Kim.

Aunque hay muchos informes que hablan del hambre y la escasez de energía en este país, hay muestras de crecimiento económico en los últimos años. Los visitantes han percibido mejoras, al menos en la capital, Pyongyang.  El banco central de Corea del Sur investiga la economía norcoreana y ha estimado un crecimiento de casi un 4% en 2016, aunque evidentemente partiendo de una base muy baja. Se cree que una parte importante del crecimiento procede de la fabricación de armas.

Relaciones de EE. UU. con Corea del Sur

La relación entre Corea del Sur y Estados Unidos ha sido muy sólida en vista de su historia, con la Guerra de Corea a principios de los años cincuenta. De las 150 000 tropas estadounidenses desplegadas actualmente en más de 70 países de todo el mundo, se estima que 28 500 están en Corea.[1] La presencia militar de EE. UU. ha disminuido a lo largo de los años, por lo que el Gobierno de Corea del Sur ha tenido que aumentar sus fuerzas para asegurar una defensa adecuada.

Corea del Sur paga a Estados Unidos para mantener a las tropas americanas en el país, a saber, más de 800 millones de USD al año solo desde 2014.[2] Además de esta repartición directa de los costes, Corea del Sur gasta una cantidad significativa de dinero en compras de armas de los Estados Unidos. De 2014 a 2016, Corea del Sur gastó más de 1 000 000 de USD en armas estadounidenses.[3] Corea del Sur también está gastando miles de millones en nuevas construcciones y reubicación de antiguas bases estadounidenses.

Más allá del aspecto militar, la relación comercial entre Estados Unidos y Corea del Sur también es objeto de atención. La nueva Administración Trump ha instado a un comercio más justo entre los dos países. Los funcionarios estadounidenses han afirmado que cuando la moneda surcoreana se aprecia o deprecia demasiado en un momento concreto, se producen perturbaciones en el mercado y, por lo tanto, las empresas americanas resultan perjudicadas.

En la actualidad, Corea del Sur es uno de los seis países incluidos en la lista de «supervisión» del Departamento del Tesoro de EE. UU. por posible manipulación monetaria. China, Japón, Taiwán, Alemania y Suiza también forman parte de esta lista. Cabe destacar que ningún socio comercial de EE. UU. (incluidos estos países) se calificaba como tal en el informe más reciente.[4]

Dado que Corea del Sur reúne algunos de los criterios que EE. UU. utiliza para calificar a un país de manipulador monetario (aunque, insisto, no se había etiquetado a Corea del Sur como tal), el Gobierno estadounidense inició un proceso destinado a solicitar negociaciones comerciales especiales. Conviene observar esta relación comercial en el futuro, pues la dinámica podría cambiar.

Desde que entró en vigor el Acuerdo de Libre Comercio entre Corea y EE. UU. en 2012, el excedente comercial con Estados Unidos aumentó de forma pronunciada hasta alcanzar más de 20 000 000 de USD en 2016, el doble que en 2011.[5] Estados Unidos importa muchos productos de Corea del Sur, entre otros, vehículos, maquinaria, productos farmacéuticos y combustibles minerales.

Trump afirmó que el Acuerdo de Libre Comercio había ocasionado la pérdida de unos 100 000 puestos de trabajo estadounidenses, aunque hay quien ha negado estos datos. Recientemente, Corea del Sur rechazó una propuesta de EE. UU. de revisar el acuerdo comercial, aludiendo a la necesidad de estudiar más a fondo las causas y consecuencias del déficit comercial.

Corea del Sur ya ha reducido su dependencia de los Estados Unidos de forma bastante significativa en los últimos 10 a 15 años, mientras que China ha emergido como socio comercial importante. Para minimizar los efectos de la política comercial tan proteccionista de la Administración Trump, parece probable que Corea del Sur importe más productos estadounidenses, especialmente relacionados con el petróleo. Corea del Sur empezó a importar petróleo de esquisto estadounidense en noviembre de 2016.

La mayoría de los surcoreanos (también algunos de mis amigos) han vivido bajo las amenazas de Corea del Norte desde el día en que nacieron. Por lo tanto, lo que sucede ahora no les resulta sorprendente e, igual que en el pasado, las amenazas no les han impedido concentrarse en sus negocios e intentar mejorar sus vidas y las de sus familias.

Por supuesto, una guerra nuclear supondría un desastre mundial y no hay ninguna forma de planificarlo, al menos desde el punto de vista de la inversión. Tenemos que intentar mantener la calma y seguir adelante por el momento.

En futuras publicaciones, contaré mi reciente viaje a Corea del Sur e informaré sobre las oportunidades de inversión que vemos allí, pues esperamos que la situación actual alcance una resolución pacífica.

Los comentarios, las opiniones y los análisis de Mark Mobius tienen carácter meramente informativo, por lo que no deben interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación para invertir en un valor o adoptar cualquier estrategia de inversión. Debido a la celeridad con la que pueden cambiar las condiciones económicas y de mercado, los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son válidos solo en la fecha de su publicación y pueden variar sin previo aviso. Este artículo no pretende ser un análisis completo de cada hecho relevante en relación con cualquier país, región, mercado, sector, inversión o estrategia.

 

Información legal importante

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. La inversión en títulos extranjeros conlleva riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes, de los cuales los mercados fronterizos constituyen un subgrupo, entrañan riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente pequeño, su menor liquidez y la falta de estructuras jurídicas, políticas, empresariales y sociales consolidadas para respaldar los mercados financieros. Debido a que estas estructuras suelen estar incluso menos desarrolladas en mercados fronterizos, así como a otros factores, entre ellos el mayor potencial de sufrir una volatilidad de precios extrema, la falta de liquidez, barreras al comercio y controles de cambio, los riesgos asociados a mercados emergentes se ven acentuados en mercados fronterizos. Los precios de las acciones experimentan fluctuaciones, a veces rápidas y drásticas, debido a factores que afectan a empresas concretas, industrias o sectores específicos, o condiciones de mercado generales.

 

[1] Fuente: The Heritage Foundation, 2017 Index of US Military Strength.

[2] Fuente: US Congressional Research Service, “US-South Korea Relations,” 23 de mayo de 2017.

[3] Fuente: Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz.

[4] Fuente: Departamento del Tesoro de EE. UU., “Foreign Exchange Policies of Major Trading Partners of the United States,” abril de 2017.

[5] Fuentes: Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, Oficina de Censos de EE. UU.

Leave a reply

L'indirizzo email non verrà pubblicato. I campi richiesti sono contrassegnati * Los campos obligatorios están marcados con *