Aventuras de inversión en mercados emergentes

Campanas de boda en Rumania

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En junio, me invitaron a la boda de un miembro de nuestro personal en Rumania y no dudé en aprovechar la oportunidad de celebrar el enlace con la feliz pareja, visitar una parte distinta del país y hablar con los rumanos sobre cómo es la vida allí. La celebración era un microcosmos de la yuxtaposición entre la antigua y la nueva Rumania, algo similar para los inversionistas del país, que sigue avanzando hacia una reforma del mercado.

Volamos hasta el aeropuerto de Cluj Napoca, capital del condado de Cluj. Nuestro destino final era Zalau, capital del condado de Salaj. Ambas se encuentran en la región de Transilvania que limita con Hungría y Ucrania. Me preguntaba por qué no podíamos volar directo a Zalau; luego averigüé que, a pesar de tener una pista de aterrizaje, los antiguos propietarios del terreno donde se construyó (durante el período comunista de Ceausescu) reclamaron el lugar, el cual tuvo que ser devuelto. Actualmente, la pista es solo un campo. Así que viajamos por tierra desde Cluj Napoca hasta Zalau. Las tortuosas carreteras nos llevaron por verdes y frondosas montañas con granjas en las llanuras que yacen entre sus picos. Pude comprender entonces por qué en una época hubo una gran industria de muebles de madera, dada la abundancia de bosques en el área.

De camino hacia Zalau, vimos algunos edificios abandonados pero, para nuestra sorpresa, también había una gran cantidad de casas y edificios de apartamentos construidos recientemente. Por eso me sorprendió que la población fuera un poco más de 50.000 habitantes. Dada la cantidad de edificios que había en la ciudad, ¡parecería que cada uno de los más de 50.000 habitantes tuviera una casa o apartamento propios!

Antes de la boda, hicimos un recorrido por la ciudad, donde vimos una catedral y algunas iglesias, y tuvimos animadas charlas con nuestro conductor sobre cómo es la vida allí. Nos contó que hablaba dos idiomas, rumano y húngaro, puesto que muchos de los habitantes de la ciudad son húngaros. Le corregí y le dije que en realidad hablaba tres idiomas ya que su inglés era bastante bueno, pero fue demasiado modesto como para confirmarlo.

Cuando entramos en la zona industrial, la primera gran fábrica que vimos estaba abandonada. El conductor nos contó que había sido una fábrica textil que tuvo que cerrar debido a la competencia china. Luego, llegamos a una gran fábrica de neumáticos para camiones que forma parte de una red mundial francesa de neumáticos. Abarca muchas manzanas y opera las 24 horas del día con tres turnos de trabajadores. También pudimos apreciar una fábrica de tuberías de petróleo y gas, bastante moderna, con un edificio nuevo en construcción. Esta forma parte de una red global de una empresa argentina.

Dejamos la zona industrial y vimos dos grandes chimeneas a lo lejos. Era la central eléctrica de la ciudad, que no solo produce electricidad, sino también vapor y agua caliente para el invierno. El gas proviene de fuentes locales pero también de Gazprom, en Rusia, una herencia de la era comunista. Sin embargo, no es barato. Según nos contaron, calentar una casa grande le cuesta al rumano promedio unos US$400 mensuales durante los meses de invierno.

Una fusión entre las antiguas tradiciones y el nuevo desarrollo

Esta fue la segunda boda a la que asistí en Rumania y fue una experiencia maravillosa. Los músicos eran muy talentosos. Sus melodías pegadizas tenían los compases más complejos que jamás había escuchado —imposible no bailarlos. También había bailarines folclóricos tradicionales, con trajes del país, que daban pasos y saltos increíblemente difíciles. A propósito de la mezcla entre tradición y modernismo en Rumania, en la celebración también participó una banda moderna que tocó los grandes clásicos de occidente. Durante las sesiones de música tradicional, un famoso barítono cantó canciones sobre la vida y el amor cuyas letras –traducidas por mi vecino en la mesa– pondrían en ridículo a cualquier filósofo poeta. “Recuerda que tan solo eres un invitado en este mundo; puedes tener el mundo a tus pies e innumerables riquezas, pero nunca olvides que no eres inmortal…”.

Sus melodías pegadizas tenían los compases más complejos que jamás había escuchado —imposible no bailarlos. También había bailarines folclóricos tradicionales, con trajes del país, que daban pasos y saltos increíblemente difíciles. A propósito de la mezcla entre tradición y modernismo en Rumania, en la celebración también participó una banda moderna que tocó los grandes clásicos de occidente. Durante las sesiones de música tradicional, un famoso barítono cantó canciones sobre la vida y el amor cuyas letras –traducidas por mi vecino en la mesa– pondrían en ridículo a cualquier filósofo poeta. “Recuerda que tan solo eres un invitado en este mundo; puedes tener el mundo a tus pies e innumerables riquezas, pero nunca olvides que no eres inmortal…”.

De regreso a Cluj, pasamos por antiguas aldeas tradicionales y nos cruzamos con mujeres que iban a la iglesia vestidas de negro, con pañuelos en la cabeza. Algunas llevaban paraguas para cubrirse del sol. Las iglesias ortodoxas con sus cúpulas y techos plateados aparecían esparcidas por los campos como faros entre casas de madera en tonos de marrón oscuro y techos de tejas viejas. También había ganado pastando por los campos. Nos contaron que una de las principales fuentes de leche y de arado han sido las tradicionales vacas retintas pero, hoy en día, los tractores chinos y la leche envasada las están reemplazando. La ciudad cuenta con algunos supermercados de Europa Occidental, señal de que la distribución moderna de alimentos ha alcanzado los puntos más alejados del país.

El trabajo hacia la reforma

La reforma y el cambio no siempre son un proceso sencillo ya que las antiguas convicciones están fuertemente arraigadas y toma tiempo regenerarlas. Desde el punto de vista económico, la recesión de la zona euro ha pesado en Rumania, aunque se espera que este año tenga un crecimiento positivo. El FMI prevé un crecimiento del 1,6%[1] y muchos pronosticadores esperan que aumente aún más en 2014. El banco central de Rumania ha participado en la promoción del crecimiento mediante la reducción de su tasa de interés al 5%, la más baja de su historia, lo que podría ayudar a las empresas. Cabe destacar que Rumania ha sido uno de los países más exitosos a la hora de implementar las reformas macroeconómicas recomendadas por el FMI después de la crisis financiera de 2008, a pesar de los distintos desafíos inherentes a una reforma de tal naturaleza. El país ha podido reducir considerablemente su déficit presupuestario a menos del 3% en 2012 y en lo que va del año la cuenta corriente lleva registrado un superávit. Asimismo, cabe destacar que el gobierno no tiene la intensión de frenar estos avances y pretende suscribir un nuevo acuerdo de derecho de giro (stand-by) con el Fondo Monetario Internacional a efectos de continuar con las reformas estructurales, incluidas las de las empresas estatales. De lograrlo, Rumania podría convertirse en una de las economías con un crecimiento más rápido en la Unión Europea. La clave, por supuesto, está en la capacidad que demuestre el gobierno a la hora de implementar las reformas necesarias

Aunque reconocemos los esfuerzos permanentes que realizan las autoridades del país para estabilizar sus índices macroeconómicos, entendemos que Rumania aún necesita mayores reformas para mantener su competitividad y recuperar su crecimiento. Según nuestra opinión, Rumania requiere una mayor privatización, ya que el estado mantiene la mayoría de la propiedad en muchos sectores de la economía,  donde el solo presupuesto estatal no alcanza para financiar las inversiones que estos sectores necesitan. Otro paso importante para fortalecer aún más la competitividad del país consiste en generar ofertas públicas iniciales (OPI) sólidas para impulsar los mercados de capitales locales no desarrollados y financiar las inversiones necesarias. Al mismo tiempo, es fundamental continuar con las reformas estructurales y reestructurar las empresas estatales a efectos de consolidar los resultados que se han logrado hasta el momento, ya que creemos que esto ayudará a reafirmar el posicionamiento de Rumania como un destino atractivo para inversiones extranjeras.


[1] Fuente: © Fondo Monetario Internacional, Perspectivas de la Economía Mundial, abril de 2013.

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