Aventuras de inversión en mercados emergentes

La crisis de confianza de Malasia

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Se podría afirmar que Malasia durante este año ha enfrentado una crisis de confianza, ya que su divisa (el ringgit) se debilitó a niveles nunca vistos desde la crisis financiera asiática a finales de los 90 y su mercado de acciones cayó en medio de un escándalo político doméstico así como por los impactos externos. Creemos que la divisa de Malasia y su mercado de renta variable pueden haberse sobrevendido y podrían representar oportunidades atractivas para los inversionistas a largo plazo. Pero la pregunta clave es: ¿Es capaz Malasia de dar vuelta las cosas? El presupuesto presentado recientemente nos da algunas pistas.

El Primer Ministro de Malasia Dato’ Sri Mohd Najib bin Tun Haji Abdul Razak, que también es el ministro de finanzas del país, hace poco presentó el presupuesto 2016. Malasia ha estado registrando un déficit fiscal, y la reciente caída en los precios del crudo no le ha hecho ningún favor a este país exportador de petróleo. El presupuesto deja entrever un enfoque financiero conservador, pero al mismo tiempo, tiene por objetivo respaldar de forma selectiva el crecimiento económico en el difícil entorno actual.

El gobierno anticipa un lento crecimiento para 2016, con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de entre el 4% y el 5% respecto al año anterior.[1] Los gastos operativos se están controlando, mientras que la implementación de un impuesto a los bienes y servicios (GST, por sus siglas en inglés) —un impuesto al valor agregado gravado en muchas de las transacciones del proceso de producción— debería ayudar a Malasia a reforzar sus finanzas frente a los bajos precios del crudo. En general, se espera que el déficit fiscal se mantenga a un 3,1% del PIB durante el 2016.[2] Creo que esta prudencia fiscal será importante para que Malasia evite un descenso en las agencias de calificación de deuda. Se espera que los gastos de desarrollo sean un poco mayores de lo que se especifica en el presupuesto, y esto augura un buen futuro para el gasto continuo en infraestructura, lo cual beneficiaría la industria de la construcción.

El gobierno destina más fondos al sector turístico, un movimiento lógico si consideramos el atractivo del devaluado riggit frente al dólar estadounidense. Las medidas para enfriar el sector inmobiliario se mantuvieron, lo que debería ayudar a mantener los precios bajo control y evitar una posible burbuja que podría vaticinar una catástrofe económica. No se anunciaron incrementos en los impuestos relativos a la industria cervecera, el sector del tabaco y los juegos de azar, dado que el GST se acaba de introducir este año. En general, el presupuesto busca mantener el déficit bajo control mientras Malasia ofrece resistencia al débil entorno económico.

En calidad de exportador de materias primas, Malasia recibió el impacto del entorno de bajos precios en materias primas junto con el débil crecimiento mundial. En lo que al precio del crudo se refiere, ha caído respecto de 2014 y esto ha afectado los ingresos del país, ya que Malasia tiene muchas industrias relacionadas con la exploración y producción de petróleo. Deberíamos recordar que mientras que algunos titulares de periódicos han hecho parecer la situación malaya bastante grave, su economía no ha parado de crecer, las fuentes de ingresos se han diversificado más en los años recientes que en el pasado, y este año sus reservas de divisas se han mantenido bastante fuertes a pesar de bajar varios puntos.

Si bien la prudencia fiscal y los precios más altos en materias primas deberían ayudar al país, cabe destacar que Malasia necesita restablecer la confianza de su gente en su gobierno y de los inversionistas extranjeros en sus mercados para volver realmente a estar en buen camino. Según diferentes informes, al parecer el gobierno malayo habría incentivado a una empresa estatal para que invierta más de 4.000 millones de dólares estadounidenses en algunas de las acciones más bajas del país y, presuntamente, se alentó a otras empresas independientes con participación estatal y operaciones en el exterior a vender sus inversiones y reinvertir el producto en acciones de Malasia. El mayor fondo soberano del país también aceptó efectuar dichas inversiones para rescatar a la bolsa de valores. A pesar de que este tipo de intervención de mercado no es ni nuevo ni único en Malasia, la intervención del gobierno en los mercados financieros tiende a aumentar la incertidumbre en torno al comportamiento del mercado y puede dar que pensar a los inversionistas extranjeros.

La corrupción también ha planteado un conflicto en Malasia en medio de un escándalo que involucraba a 1Malaysia Development Bhd (1MDB), establecida por el primer ministro para apoyar un desarrollo a largo plazo del país. Lamentablemente, 1MDB ha sido objeto de investigaciones por malversación de unos 700 millones de dólares pertenecientes a los fondos. Se ha negado el delito, y Najib Razak ha afirmado que se compromete a una total transparencia en las operaciones, pero lo cierto es que este tipo de noticias que han llegado a los titulares internacionales resultan bastante perjudiciales. El aspecto positivo del caso es que se destaca el nivel de libertad de prensa del país, dado que finalmente los intentos del gobierno de cerrar ciertos periódicos y sitios web de noticias fueron revocados por la Corte Suprema de Malasia.

Como anfitrión de la cumbre anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que concluyó en noviembre, tenemos esperanzas de que surgirán más noticias positivas de Malasia en los próximos meses.

¿Japón al rescate?

La flexibilización cuantitativa continua en Japón, así como las inversiones extranjeras directas japonesas, deberían ser beneficiosas para el conjunto de países del ASEAN, esto incluye Malasia. Japón no solo exporta capital, sino que también exporta conocimientos técnicos al construir fábricas en los países ASEAN para abastecer a la  población creciente de la región. La industria automotriz de Tailandia es un ejemplo perfecto, con un efecto de propagación positivo que lleva a un crecimiento vertiginoso de las industrias derivadas. Creemos que esta será una tendencia constante a largo plazo siempre que el rendimiento del capital invertido por las sociedades japonesas siga siendo más favorable que reinvertir a nivel doméstico.

Otro factor positivo que vemos para Malasia y otras economías ASEAN es la orientación general respecto al consumo, respaldado por una clase media demográficamente joven y en crecimiento que cuenta con ingresos cada vez mayores para gastar en bienes discrecionales. En calidad de inversionistas en renta variable de Malasia, somos selectivos, y favorecemos las acciones orientadas al consumo porque es donde observamos crecimiento a largo plazo en línea con estas tendencias. También favorecemos a las empresas más pequeñas con potencial de crecimiento, que en general han sido pasadas por alto por otros inversionistas.

A pesar de las dinámicas favorables en el largo plazo, los flujos a corto plazo son una cuestión diferente. La especulación de que la Reserva Federal de Estados Unidos probablemente aumente las tasas de interés en diciembre seguramente dominará la confianza general del inversionista y añadirá incertidumbre y volatilidad en el mercado durante la segunda mitad del año. Los asuntos domésticos y la incertidumbre general en torno a cuándo aumentarán las tasas de interés en EE.UU pueden representar un desafío a corto plazo para Malasia, pero nos centramos en las tendencias a largo plazo que pensamos que serán las que prevalecerán.

A largo plazo, una de las consecuencias positivas que pueden surgir de los escándalos o la agitación política, como los que ha vivido Malasia, es que a menudo fuerzan un cambio, ya que el uso de las redes sociales e Internet impone mayor transparencia en el mundo. En su carácter de nación en crecimiento, Malasia aún tiene espacio para mejoras y su población se está dando cuenta de la necesidad de una reforma, y a nuestro entender, esto son buenas noticias. Estaremos observando su avance con gran entusiasmo.

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¿Qué riesgos comporta?

Todas las inversiones conllevan riesgo, incluso de pérdida del capital invertido. Los valores extranjeros implican riesgos especiales, entre ellos fluctuaciones de la moneda e incertidumbres económicas y políticas. La inversión en mercados emergentes, de los cuales los mercados fronterizos son una subcategoría, implican riesgos aún más elevados en relación a los mismos factores, además de aquellos asociados con estos mercados de menor tamaño, menor liquidez y falta de estabilidad en el marco legal, político, empresarial y social que sostengan los mercados de valores. Dado que estos marcos por lo general son menos avanzados en los mercados fronterizos, así como también existen diversos factores como el aumento del potencial de extrema volatilidad de los precios, la iliquidez, las barreas comerciales y los controles de intercambio, los riesgos asociados a los mercados emergentes se magnifican en los mercados fronterizos. Las acciones de empresas más pequeñas han registrado históricamente mayor volatilidad de precios que las acciones de empresas más grandes, especialmente a corto plazo.

[1] Fuente: Presupuesto 2016, Ministerio de Finanzas de Malasia No se puede asegurar que los cálculos o pronósticos se cumplan.

[2] Ibid.

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