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Asia

Presupuesto de la India para 2020: un paso en la dirección correcta, aunque es necesario un impulso

Mientras que los inversores asimilan las últimas iniciativas del presupuesto de la India para 2020, Sukumar Rajah, de Franklin Templeton Emerging Markets Equity, comparte su análisis sobre los puntos clave. Cree que, aunque es un paso que va en la dirección correcta, en cualquier caso, no influye en la hipótesis de inversión general de la India.

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La restauración del crecimiento económico acaparó el protagonismo este año en la India, ya que el presupuesto para 2020 trató de abarcar muchos ámbitos. No obstante, el anuncio, publicado el 1 de febrero, no proponía ninguna medida inmediata para respaldar la caída del consumo.

La ministra de Finanzas de la India, Nirmala Sitharaman, anunció una reducción de las tasas de impuestos sobre la renta de las personas físicas, la introducción de una nueva estructura alternativa de los impuestos sobre la renta e inyecciones de fondos de un billón de rupias (14 000 dólares estadounidenses) en los sectores vinculados a la infraestructura y la agricultura, a expensas de no alcanzar el objetivo de déficit del gobierno por tercer año. Esto hará que el déficit presupuestario aumente del 3,3 % previsto al 3,8 % del producto interior bruto (PIB) en el ejercicio fiscal 2019-2020. El objetivo fiscal para el año 2021 se ha establecido en un 3,5 %, algo que consideramos razonable, dado que existe la posibilidad de que aumenten los ingresos fiscales si se produce un repunte del crecimiento económico. La relajación del objetivo de déficit fiscal podría ser una buena herramienta anticíclica para respaldar el crecimiento económico.

Observamos una continuidad general en el programa del gobierno respecto al año anterior, aunque la comunicación sobre el presupuesto no planteó ningún aspecto positivo concreto. Algunas de las medidas son la mejora del cumplimiento y la red fiscales; fomento de la fabricación y la infraestructura nacionales; elevados objetivos de desinversión; y la promoción del flujo de capital extranjero mediante el mantenimiento de la prudencia fiscal.

El anuncio llega en un momento en el que se espera que el PIB de la India crezca un 5,8 % en 2020, un ritmo más lento en comparación con el crecimiento del 6,8 % de 2018 y ligeramente mayor que el de 2019, que recientemente se revisó a la baja en un 4,8 %.1  Existían altas expectativas con respecto al presupuesto, pero dada la reciente debilidad de la economía india, el presupuesto refleja en gran medida la decisión del gobierno de mantenerse firme en la trayectoria de consolidación fiscal sin ningún estímulo significativo para la economía, salvo algunas medidas moderadas para impulsar los ingresos y la infraestructura.

Observamos que el gobierno indio está tomando medidas para apoyar a las empresas locales, mediante la eliminación del impuesto de distribución de dividendos a un coste aproximado de 250 000 millones de rupias (3500 millones de dólares). Esto podría contribuir a aumentar los ahorros empresariales y, con ello, recuperar el ciclo de gasto de capital privado, lo cual, en consecuencia, podría atraer a más inversores extranjeros o empresas internacionales.

Es posible que las empresas emergentes también se vean afectadas, ya que el gobierno anunció que impulsaría la financiación de las pequeñas y medianas empresas de los sectores tecnológicos u orientados a la exportación.

En general, consideramos que este presupuesto constituye una medida para impulsar el crecimiento en la dirección correcta.

Sin embargo, creemos que las iniciativas que podrían impulsar el consumo apenas están presentes en el presupuesto, debido a las limitaciones fiscales. Dicho esto, creemos que la verdadera clave para estimular la demanda y lograr un mayor cumplimiento radica en una reducción del GST, una herramienta que está ahora en manos de los ministros desde la codiciada aplicación de este impuesto en 2017. Si el impulso de los ingresos aumentara, creemos que el consejo del GST tendría más margen para reducir las tasas del GST para ciertos artículos.

Nuestra hipótesis de inversión para la India sigue siendo prácticamente la misma: se trata de una economía con una orientación nacional impulsada por la demanda y la inversión internas, una baja cuota de exportación y una demografía favorable con un gobierno estable que aplica reformas destinadas a lograr un crecimiento sostenible a largo plazo. A corto plazo, prevemos que el crecimiento del PIB experimentará un repunte en 2020, gracias a los ingresos rurales, el estímulo del crecimiento anticíclico y el crecimiento de las exportaciones.

Al igual que hemos observado en el pasado, el crecimiento de las ganancias empresariales se ha moderado en los últimos años, debido a la tenue demanda, la debilidad del ciclo de crédito y el poco entusiasmo del ciclo de inversión. Estos factores, junto con las valoraciones más baratas en las acciones de pequeña y mediana capitalización, sugiere que ya hemos pasado lo peor. Creemos que el crecimiento de las ganancias empresariales y la economía de la India podría estar preparado para recuperarse poco a poco durante el próximo año o durante los próximos dos años.

 

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1. Fuente: Fondo Monetario Internacional, Perspectivas de la economía mundial, enero de 2020.

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