Aventuras de inversión en mercados emergentes

América Latina

Renta variable de la región MENA: razones por las que los inversionistas a largo plazo deberían mantener el rumbo

Los países de Oriente Medio y el Norte de África (MENA) han desarrollado respuestas completas en materia de política fiscal y monetaria para tratar de combatir las repercusiones financieras del coronavirus. Bassel Khatoun y Salah Shamma, de Franklin Templeton Emerging Markets Equity, expresan su opinión sobre el terreno acerca de la respuesta regional a la pandemia del coronavirus y explican las razones por las que creen que los momentos de tensión inusual podrían generar oportunidades en el futuro.

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Opinión acerca del coronavirus desde la región MENA

Las preocupaciones con respecto a las repercusiones del coronavirus en las ganancias empresariales y la economía mundial han invadido los mercados financieros. La situación de los mercados de Oriente Medio y el Norte de África (MENA) no es mejor y estos continúan siguiendo el ejemplo de los mercados mundiales a un nivel más bajo. Las caídas se acentuaron aún más debido al gran descenso de los precios del petróleo después de que Arabia Saudí abandonase las negociaciones de la OPEP+ e incrementase de manera significativa la producción de petróleo.Esperamos que el brote del virus tenga un efecto temporal pero pronunciado en la actividad empresarial y el consumo durante los próximos meses. Los sectores que probablemente se verán más afectados son las ventas minoristas, el turismo y la hostelería, los cuales ya han experimentado una caída en la demanda.

Muchos países de la región han adoptado medidas sólidas similares a otros países con el fin de frenar el brote del virus. Entre estas medidas se encuentran el cierre de los colegios, la prohibición de viajar, el cierre de fronteras, las restricciones con respecto a la práctica religiosa, el cierre de centros comerciales y restaurantes y la cancelación de eventos culturales. Además, los gobiernos están elaborando paquetes de estímulos y ayudas para respaldar la economía. La respuesta de los gobiernos del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) a la pandemia de COVID-19 ha sido rápida y completa. Todos han aprobado de manera contundente una serie de medidas para moderar la propagación del virus.

Aunque la situación sigue siendo fluida y continuamos estando muy pendientes de los acontecimientos, hemos interactuado con los equipos de gestión y los controles de los canales del sector, lo cual nos ha permitido obtener una idea más clara sobre las repercusiones del coronavirus. Creemos que las ganancias de la mayoría de empresas se verán afectadas en el primer trimestre y, posiblemente, en el segundo, y que, a partir de la segunda mitad del año, es probable que se produzca una normalización. En nuestra opinión, el potencial de crecimiento a largo plazo sigue siendo sólido.

Razones para seguir invirtiendo

Según nuestra experiencia, tradicionalmente, los momentos de tensión inusual han generado oportunidades para la reasignación del capital y para posiblemente reequilibrar y establecer nuevos puntos de acceso a empresas y estrategias de calidad que podrían beneficiarse de la futura normalización en nuestros mercados.

Creemos que el mercado actual debería ofrecer una oportunidad a largo plazo a los inversionistas que mantienen el rumbo o aprovechan las oportunidades en cuanto aparecen. El consumo se recuperará. Todos los países han aplicado estímulos fiscales de gran envergadura orientados en primer lugar a frenar la COVID-19, pero también a impulsar la demanda y el consumo. Durante los próximos meses, las políticas eficaces de los gobiernos tendrán que estar destinadas a reducir el factor del miedo y ofrecer una seguridad económica suficiente para que, una vez se haya frenado la COVID-19, las personas salgan y empiecen a reconstruir y consumir de nuevo. Ya hemos visto que los gobiernos de la región MENA han tomado medidas significativas, y esperamos que los responsables políticos mantengan el rumbo durante lo que queda del año.

Esta fase también se superará. Creemos que los inversionistas a largo plazo deberían intentar dejar atrás la crisis actual y no basar sus decisiones de inversión únicamente en los acontecimientos actuales.

Nuestra presencia sobre el terreno en la región MENA nos permite observar todos los efectos de las importantes reformas sociales y económicas que los gobiernos han aplicado en los últimos dos años. Hemos observado algunas señales favorables que indican que estas reformas han tenido un efecto significativo en la actitud general hacia las economías regionales. Consideramos que solo hemos rozado la superficie de lo que podría ser un cambio secular en la competitividad y la productividad.

La renta variable de la región MENA también se está volviendo cada vez más importante en el contexto de los mercados emergentes. Tras la reciente incorporación de Arabia Saudí en el MSCI Emerging Markets Index y la selección de Kuwait para su incorporación en junio de 2020, además de otros catalizadores menores de liquidez planeados para los próximos dos años, la relevancia general de la región MENA en el índice podría aumentar hasta casi el 7 %2. Esto la posicionaría a la par de países como Sudáfrica, la Europa emergente y Brasil, y debería proporcionar un flujo continuo de inversiones por parte de los inversores de los mercados emergentes.

Nuestra opinión sobre los precios del petróleo

En la actualidad, parece que la decisión de Arabia Saudí de bajar los precios de venta tras la ruptura de las negociaciones de la OPEP+ en Viena ha desbordado un mercado ya débil que se ha visto afectado por la caída de la demanda tras el brote. Ambas partes parecen tener una capacidad financiera suficiente para soportar una guerra de precios durante un tiempo. Aunque Rusia está mejor posicionada, creemos que Arabia Saudí podría estar utilizando esta táctica para intentar que Rusia vuelva a entrar en la mesa de negociación.

Pensamos que los precios actuales del petróleo son insostenibles para casi todos los participantes del mercado. Si bien los productores con costes más elevados, como el esquisto estadounidense, claramente no pueden generar beneficios a estos niveles, creemos que incluso los productores más baratos, como Rusia, probablemente atraviesen dificultades en este clima de precios. Arabia Saudí, aunque presenta unos costes de producción muy reducidos, tiene además necesidades de gasto interno que posiblemente también exijan un aumento de los precios del petróleo a largo plazo. Pese a ello, pensamos que persisten las condiciones para que los precios sigan siendo reducidos a corto plazo.

Nuestro análisis sugiere que es más probable que la estrategia actual dé lugar a dos resultados: que todos los principales participantes (la OPEP, Rusia y Estados Unidos) vuelvan a la mesa de negociación y lleguen a un acuerdo con respecto a los recortes comunes de producción o que continúe la guerra de precios actual, lo que podría dar lugar a más recortes en la producción, dado que un número mayor de productores cerraría los pozos existentes. En ambos casos, creemos que los precios del petróleo volverán a niveles normalizados a medida que nos acerquemos a finales de año.

Dado este nuevo panorama competitivo, actualmente prevemos que los precios del petróleo se mantendrán en torno a los 30 USD por barril en el segundo y el tercer trimestre de 2020 (con la advertencia de que si el tono de la OPEP se vuelve más agresivo, los precios podrían alcanzar los 20 USD por barril, como ocurrió en marzo de 2020) antes de subir posteriormente a los 50 USD por barril a finales de año y normalizarse en una banda de precios de entre 50 y 60 USD por barril. Estas son las razones que motivan nuestras previsiones:

  • La mayoría de productores de esquisto de EE. UU. generan pérdidas con un precio de 30 USD por barril, pero un alto porcentaje de estos productores están cubiertos y continuarán produciendo hasta que las coberturas se agoten dentro de un plazo estimado de seis a nueve meses.
  • Arabia Saudí puede librar una guerra de precios durante varios meses, incluso hasta un año, dadas sus amplias reservas y su moderada ratio de deuda/PIB (producto interior bruto). A pesar de esto, Arabia Saudí tiene limitaciones debido a su gran dependencia fiscal de los ingresos del petróleo con un nivel de equilibrio fiscal en torno a los 80 USD por barril. Además, esta guerra de precios se está desarrollando en un momento en que el gobierno tiene que poner en marcha varios proyectos nacionales de gran escala, así como un estímulo clave para salvaguardar a sus ciudadanos de la austeridad fiscal.
  • Es probable que, a más largo plazo, veamos una respuesta en cuanto a la oferta y los productores de esquisto de EE. UU. de mayor coste tengan que parar la producción. Asimismo, todos los pozos petrolíferos, los convencionales y los de esquisto, han experimentado caídas naturales en la producción y requieren gastos continuos de capital de mantenimiento para contener estas caídas. Cuando los precios del petróleo son bajos, la motivación para realizar estos gastos de capital se reduce. Por ello, cabe esperar que la caída natural de la producción en los pozos se acelere, al igual que ocurrió en 2016, tras un año en el que los precios del petróleo se mantuvieron relativamente bajos.

Además de Arabia Saudí, los ingresos fiscales de los gobiernos del CCG que exportan petróleo se verán afectados de manera significativa si los precios del crudo no logran recuperarse rápidamente de esos niveles. Según el Fondo Monetario Internacional, el equilibrio fiscal de los precios de los países del CCG oscila entre 45 y más de 100 USD por barril. 3  Las grandes divergencias reflejan las diferencias que existen entre los perfiles de riesgo de la región: Omán y Baréin siguen siendo muy vulnerables en este contexto, mientras que países como los Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait parecen estar mejor preparados para absorber las pérdidas a medio plazo debido a que cuentan con perfiles de deuda inferiores y abundantes reservas.

Cabe señalar que las economías del CCG se han recuperado desde la última crisis de los precios del petróleo de 2014. Los gobiernos han tenido tiempo para abordar y ajustar sus desequilibrios fiscales y el aumento del gasto. Se han aplicado notables reformas, como la supresión de los subsidios, la introducción de impuestos y la racionalización de gastos. Los niveles de deuda del CCG son relativamente bajos, y las reservas gubernamentales siguen siendo significativas y están muy por encima de los niveles mundiales. Prevemos que Arabia Saudí, con ayuda de otros países del CCG, seguirá aplicando la estrategia de cuotas de los mercados mientras lo vea factible.

Obviamente, la reducción de los precios del petróleo y los temores ante la COVID-19 seguirán influyendo en la actitud de los inversionistas. A pesar de las consecuencias adversas a corto plazo de la bajada de los precios del petróleo, nuestra hipótesis sugiere posibles aspectos positivos basados en una mayor producción de petróleo crudo cuando los miembros de la OPEP ganen cuota de mercado y los precios del petróleo se normalicen. Por eso, si la bajada de los precios del petróleo es breve, esperamos que los balances regionales y las posiciones en divisas extranjeras se restablezcan de manera considerable una vez que los precios se recuperen.

Panorama de nuestras opiniones sectoriales: consumo y atención sanitaria

Consumo

  • Se espera que la COVID-19 consolide las posiciones de las empresas principales del mercado, debido a las grandes dificultades a las que se enfrentan los pequeños competidores.
  • El distanciamiento social y otras medidas de la cuarentena han ayudado a acelerar la transformación digital, lo que beneficiaría a algunas de las empresas por las que nos decantamos.
  • Se prevé que las amplias políticas monetarias y el estímulo fiscal respalden la demanda mucho después de que los riesgos de contraer la COVID-19 disminuyan.
  • La región cuenta con una población joven y en crecimiento de casi 200 millones de personas, 4 lo que implica una mejora del nivel de vida y una evolución de las necesidades de consumo.
  • Las atractivas tendencias demográficas están generando una sólida demanda en la educación del sector privado y una mayor penetración de los productos de consumo en la región.
  • Las políticas gubernamentales fomentan la protección de los ingresos discrecionales medios y bajos de los ciudadanos de Arabia Saudí, mientras que en Egipto está creciendo la clase media y está aumentando el producto interior bruto real per cápita.
  • El aumento de los costes y el cambio estructural en el comportamiento de los consumidores (comercio al por menor en línea) están desplazando el mercado hacia las empresas organizadas.
  • La participación de las mujeres en el empleo ha aumentado gracias a las reformas sociales.
  • Nos hemos centrado en empresas líderes del sector de gran calidad en la esfera del consumo con posiciones dominantes y ventajas competitivas consolidadas.

Atención sanitaria

  • En los países del CCG y Egipto existe una escasez en la oferta de camas, de modo que hay margen de producción adicional.
  • En la región MENA existe una gran incidencia de enfermedades derivadas del modo de vida.
  • Según nuestro análisis, creemos que existe una posibilidad de obtener un alto margen y una alta rentabilidad del capital en comparación con otros mercados emergentes.
  • Existen varios casos ascendentes que ofrecen un potencial de crecimiento orgánico e inorgánico, así como la consolidación en el sector.
  • Nos estamos centrando en empresas clave que parecen estar bien posicionadas para aprovechar el enfoque de los gobiernos centrado en cambiar los decrépitos servicios públicos de atención sanitaria y aquellos con un historial demostrable de resistencia a lo largo del ciclo.

Creemos que los gobiernos y los bancos centrales mundiales no se detendrán con ninguna otra medida para aumentar la liquidez y respaldar el consumo tras el coronavirus. Cabe esperar un estímulo fiscal adicional, el cual debería ayudar a combatir los graves efectos adversos de una pandemia prolongada. Como inversionistas, para generar mayor confianza, lo que necesitamos son más medidas para las empresas, especialmente las pequeñas empresas, y para los trabajadores que no recibirán ningún pago durante muchos meses.

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Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. Los precios de las acciones experimentan fluctuaciones, a veces rápidas y drásticas, debido a factores que afectan a empresas concretas, industrias o sectores específicos, o condiciones generales de mercado. Invertir en el sector de recursos naturales entraña riesgos especiales, incluida una mayor vulnerabilidad a sucesos económicos y normativos adversos que afecten al sector. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes, de los cuales los mercados fronterizos constituyen un subgrupo, implican riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente más pequeño, su menor liquidez y la falta de estructuras jurídicas, políticas, empresariales y sociales consolidadas para respaldar los mercados de valores. Debido a que estas estructuras suelen estar aún menos desarrolladas en mercados fronterizos, así como a otros factores, entre ellos el mayor potencial de sufrir una volatilidad de precios extrema, la falta de liquidez, barreras al comercio y controles de cambio, los riesgos asociados a mercados emergentes se ven acentuados en mercados fronterizos. En la medida en que una estrategia se concentre en países, regiones, industrias, sectores o tipos de inversión específicos en cada momento, puede estar expuesta a riesgos mayores por sucesos adversos acaecidos en esas áreas concretas en comparación con otra estrategia que invierta en una variedad más amplia de países, regiones, industrias, sectores o inversiones.

1. La OPEP+ es una alianza de productores de petróleo que incluye tanto a miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo como a otros países.

2. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. No incluyen comisiones, gastos ni costes de suscripción.

3. El Consejo de Cooperación del Golfo es una alianza establecida entre seis países de Oriente Medio: Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

4. Fuente: Fondo Monetario Internacional, Base de datos del informe Perspectivas de la economía mundial, octubre de 2019.

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